Vagancia contra talento y motivación

Juan Luis: Se te da bien esto de escribir, creo que podrías ser muy bueno, eres muy ingenioso, lástima que seas un puto vago.

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Rafa (cuando se enteró de mi despido disciplinario): ¿Sabes que ahora tienes tiempo de escribir una buena novela?

Paco: Sí, me pondré manos a la obra. Me he apuntado a unos seminario de escritura creativa en abril.

Rafa: no te hacen falta los seminarios: sabes escribir y has leído bastante. ponte a rellenar folios. Bueno, para ligar va bien el asunto de los talleres.

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Yolanda: Venga, te confieso que cuando leo tus cosas no quiero cambiar las frases o algunas palabras, algo que me pasa si veo algo mal escrito (en prensa, en libros o en la lista de la compra, no puedo evitarlo) o que no me encaja. Es decir, que me pareces lo suficientemente bueno y con ideas interesantes. Como no es que yo vaya a entrar en la real academia, ni me tengo por la mas leída o lista del mundo, por eso no le he confesado a nadie este secretillo, parecería una pedante diciendo estas cosas.

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Manoli (sobre Se busca Papa Noel…): No me puedo creer que nadie te haya hecho aquí ningún comentario, es sospechoso, demasiado sospechoso. Porque es muy bueno en serio, regístralo antes de que alguien te lo robe.

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Pilar (sobre Cena fría): Me gusta el ritmo de la historia, el orden en que has presentado los acontecimientos y lo vulnerable de los personajes.

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Cristina (sobre Héroes de cartón): Éste sí deberías guardarlo para un próximo libro, caballero. Me ha gustado.

Paco: ¿Cómo que este sí? ¿Los demás no?

Cristina: Qué tonto… quiero decir que éste me ha gustado mucho.

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Merche: joder,  muy bien Paco. Te veo con talento.

Paco: al final me lo creo y todo.

Merche: pues deberías.  A mi me gusta. Pero bueno… yo no lo soy la experta.  Pero me alegra que estés motivado.

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Los que me conocéis bien, o al menos un poco, sobre todo los que habéis estado últimamente cerca de mí, habéis sido testigos de mi metamorfosis. No sólo de la física, treinta y pico kilos menos y unas patillas más largas han sido solo la parte más llamativa, pero el verdadero cambio creo que ha sido más visible para todos vosotros.

Hace más de un año, quizá dos o tres, aunque no fuera consciente, empecé a tocar fondo, situaciones laborales y personales, estas siempre pesan más, me abocaban a  un futuro incierto, muy alejado de la felicidad, de mi situación actual. Siempre me he repetido que la felicidad no existe, que lo único que hay son momentos puntuales de felicidad. Lo sigo pensando, pero ahora sé que para poder alcanzar esa cima, aunque sea de vez en cuando, primero hay que llegar hasta la meseta.

Ahora soy consciente de que durante todo ese tiempo he cambiado oportunidades de llegar a esa felicidad por falsos amigos, amigos de borrachera. Mi inseguridad y timidez junto con mi coraza, ya sabéis que en condiciones normales me cuesta mucho hablar en serio de mí, me lo han impedido. He aprendido de mis limitaciones, de mi superego que me ha cegado durante años. Una vez un gran amigo me llamó egoísta, pero no se refería a un egoísmo material, si no relacionado con las relaciones personales: me he pasado tanto tiempo lamiéndome mis heridas que no veía las de los demás. Duele.

De vez en cuando la vida (en mi caso mi propio cuerpo) te avisa y ahí estás tú para decirte: “Ya pasará” o “¡Coño! Despierta de una puta vez, lucha por ti, por tus sueños.”

Ahora el cristal por el que veo la vida no es rosa pero al menos no es opaco: me gusta mi trabajo, he recuperado a mis amigos de verdad, he conocido a más gente interesante y por fin tengo otra vez ganas de contar historias.

Historias como la de Rafa (www.micabeza.net) que está luchando por su sueño y vuestro apoyo en forma de comentarios en el blog, conversaciones en persona, por chat o por mail (espero que no os moleste que las ponga aquí) me han ayudado mucho. Ahora solo falta que gane el talento y la motivación en la lucha contra la vagancia y espero que pronto podáis disfrutar de la mejor novela que os pueda ofrecer.

Muchas gracias a todos.

Héroes de cartón

(En el escenario se puede ver un parque: en el proscenio hay un banco y una farola encendida, es de noche. Al fondo a la izquierda se ve un edificio, sólo hay luz en una de las ventanas.

El banco está cubierto de cartones, sobre ellos duerme PIOR, debajo del banco hay un cartón de vino barato.

PIOR se levanta, cojea ostentosamente y se tambalea: está borracho.)

 

PIOR (se cuadra y saluda militarmente a un personaje imaginario): A sus ordenes mi comandante. Sin novedad en el servicio de guardia. (Se pone en posición de descanso) Sí, mi comandante: las claves siguen a buen resguardo. (Le muestra una cadena que lleva colgada del cuello, en la cadena hay un pequeño pendrive). y aquí. (Se señala la cabeza) Sabe que las protegeré con mi vida. (Se vuelve a cuadrar y saluda) ¿Ordena alguna cosa más, mi comandante? (Se tumba en el banco y se cubre con cartones, duerme. Por la izquierda aparece MAIA, se acerca hasta el banco. Sacude a PIOR para despertarle.)

PIOR (se despierta sobresaltado, asustado, coge un machete que escondía debajo de los cartones): No, no conseguiréis robármelas…

MAIA: Pior… Sargento Pior…

PIOR: Nadie me llama así desde hace años por lo menos 8 años. (Respira aliviado y se incorporara, se queda sentado en el banco.) Soldado Maia.

 

(Flashback, cae el telón. Fondo negro. MAIA y PIOR van vestidos de guerrilla, están a la izquierda del escenario pegados a una pared imaginaria en posición de defensa pistolas en alto)

 

MAIA (susurrando, señala hacia el otro lado del escenario): Cúbreme…

PIOR: (susurrando): voy yo, mejor cúbreme tú.

MAIA: No…

PIOR: shhh.

 

(PIOR se lleva el dedo a sus labios y luego a los de MAIA, la besa. Avanza sigilosamente hasta la mitad del escenario. MAIA le sigue. PIOR se tumba en el suelo y repta hasta el otro lado del escenario. MAIA espera en posición de defensa. PIOR se incorpora y sale de escena.

Se escucha el sonido de un disparo, PIOR reaparece en escena, se tapa con las manos una herida que tiene en la pierna, cojea hacia MAIA.)

PIOR: Maia, nos han descubierto, me han dado, ayúdame…. (Grita.)

(Empiezan a sonar sirenas de alarma, MAIA mira a PIOR, hace ademán de ir a por él pero finalmente huye.)

 

(Vuelta al escenario. PIOR está sentado en el banco, cabeza baja, MAIA le mira de pie. Se sienta en el banco, PIOR se retira y le señala con el cuchillo.)

MAIA: Tranquilo. (Se levanta alejándose de PIOR)

 

(PIOR se levanta, da la espalda a MAIA y señala la ventana con el cuchillo.)

 

PIOR: ¿Por qué habéis vuelto? He visto la luz en el piso ¡Qué recuerdos! Lo bien que lo pasábamos…

MAIA: Seguimos en lucha, he vuelto a recoger unas cosas del cuartel general y a por ti.

PIOR: Se acabaron los nombres estúpidos, la lucha… (Se gira hacia MAIA.)

MAIA: Te necesitamos, eras el mejor…

PIOR: El mejor de una banda de estúpidos niñatos cobardes que creían en la libertad. Ahora no soy nadie, solo el borracho cojo que duerme el parque. Esta es mi libertad. (Coge los cartones, los arroja sobre MAIA y da una patada al cartón de vino.)

PIOR (solloza): ¿Dónde estabais mientras me tuve que arrastrar para escapar? Cuándo casi me muero en la última misión ¿Dónde cuando me tuve que inventar una nueva vida? ¿Dónde…?

MAIA: Peligraba el comando, no podemos sacrificar el equipo por un hombre. Tú siempre lo decías. Tienes que volver, haz lo por el pueblo, (se acerca e intenta besarlo, PIOR se aparta) por mí…

(PIOR sigue llorando, se sienta, MAIA lo hace a su lado, le abraza)

 

MAIA: Esta vez hasta la victoria, luchemos por el pueblo. Por ti, por mi, por los dos juntos. Luchemos. Tenemos que volver a infiltrarnos y acabar la misión, vez saldrá bien. Necesitamos que vuelvas a reventar el sistema de seguridad. Hazlo por mí.

PIOR (sigue sollozando): Por el pueblo…

 

(Se levanta, empieza a andar hacia la izquierda del escenario, MAIA le sigue. Los dos abandonan el escenario.)

 

(Cae el telón. Fondo negro. MAIA está caminado por el escenario. Suena un móvil)

 

MAIA: ¿Comándate? Sí, el sargento Pior está convencido No, sin problema, costó un poco, pero ya está… No creo que haga falta eliminarlo, es un pobre alcohólico, no pondrá en peligro la lucha, lo podemos usar y le dejamos en paz cuando acabemos… No, no creo que nos traicione… Ya, ya lo sé un solo hombre no puede poner en peligro la revolución. No, no creo que nos venda por un trago de vino… pero… Sí, cumpliré las órdenes. Los planes siguen en marcha como dijimos.

 

(Cae el telón. Fondo negro. MAIA y PIOR van vestidos de guerrilla, están a la izquierda del escenario pegados a una pared imaginaria en posición de defensa pistolas en alto)

 

PIOR (susurrando, señala hacia el otro lado del escenario): Cúbreme…

MAIA (susurrando): voy yo, mejor cúbreme tú.

PIOR: No…

MAIA: shhh.

 

(MAIA se lleva el dedo a sus labios y luego a los de MAIA, le da un beso mientras le apuñala. PIOR se desploma. MAIA se agacha, lo abraza y le arranca la cadena del cuello)

 

MAIA: Seguimos en lucha. (Llora.) Por el pueblo, por nosotros. Un solo hombre no puede poner en peligro la lucha.

(MAIA avanza sigilosamente hasta la mitad del escenario, se tumba en el suelo y repta hasta el otro lado del escenario, se incorpora y sale de escena.

Se escucha el sonido de una gran explosión.)