Sombras

    “Sonríe, no, no fuerces tanto, que no se te note que es por compromiso. Bien. Ahora sorprendido. Sí, eso es. Así, perfecto. Ahora apenado, más apenado, vale así está bien.”

    Todas las mañanas repite los mismos ejercicios frente al espejo. Ensaya gestos que simulan alegría, dolor, estupefacción, sorpresa… Regala muecas a su reflejo mientras él los copia sin aparente dificultad. Cuando acaba se acaricia el mentón determinando si es necesario afeitarse. La imagen tiene que ser perfecta, estudiadamente descuidada. Ni un pelo fuera de su desorden antinatural. Acabado el ritual repasa mentalmente las tareas del día. La realidad fulmina su cabeza mientras se desnuda, se vuelve a la cama y decide seguir viviendo con sus sombras.

2012-09-29 00.54.10

Negociando con las musas

Ella
AH…QUÉ NO???
POR QUÉ??
ME QUIERES SOLO POR MIS DEUDAS???
lo de por mi dinero ya no se lleva
Yo
….
si, te quiero por tus deudas
nunca había sentido esa sensación
Ella
lo sé
mola…a que sí??
Yo
no está mal
Ella
lo que no me cuadra es porque desde que me conoces no escribres mucho más y mejor??
soy una grandisima inspiración
soy MUSE!!
en el sentido literal
Yo
sí escribo mejor
eso sí escribo poco
estoy desganado
Ella
PUES ENGANA
QUE ASÍ NO HAREMOS NA
y hay mucha pasta invertida en ti
bueno…tiempo
Yo
claro tu sólo me quieres por si algún día me equivoco y escribo algo vendible
todas sois iguales
Ella
no… todas iguales no.
solo yo llevo el 40%

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De ninguna parte. Reflexiones desde debajo de una manta.

A veces la vida se te escapa entre los dedos de la mano, la solución parece fácil y seguro que lo es: junta los dedos, las manos y no la dejes huir. Lo malo es cuando quieres hacerlo y ya no está ahí: ha resbalado silenciosamente, contando tan con sólo con su peso y nuestra pasividad  ha conseguido escabullirse.

Este post lo tenía pensado escribir hace tiempo, con el inicio del año, planteándome nuevos retos, historias, vivencias. Pero las vacaciones laborales indefinidas a las que me he visto relegado, han contagiado de inactividad a casi todos los aspectos de mi vida. Lo cierto es que creo que me ha venido bien este descanso, físico y mental.

Los que me conoceis, sabeis que el año pasado ha sido un año raro para mi.

Laboralmente: despido disciplinario, juicio que afortunadamente por fortuna no se llegó a celebrar, llegamos a un acuerdo antes, sobre la campana. Nuevo trabajo en el que he durado menos de nueve meses: la crisis y entrar recomendado por un cliente que después dejó de serlo no han sido mis mejores aliados. Estoy desencantado, la informática no es para soñadores, al menos en el mundo de las consultoras. Precisamente, mientras escribo estas líneas, me han dicho que van a hacer un nuevo ERE en mi antigua empresa.

Físicamente: mi metamorfosis. Cuarenta kilos menos. Lastima que volviese a fumar. Espero dejarlo muy pronto.

Lo más difícil: la mente. He despertado del letargo al que me he autosometido durante años, obviando mis sueños, centrándome en el trabajo, olvidando con y sin ayuda mis vocaciones, convirtiendo motivaciones en tristes desesperanzas. He recuperado la empatía, las ganas de contar historias, ese gusanillo que te machaca el estómago y que necesitamos sentir de vez en cuando para saber que estamos vivos.

Personalmente: he retomado amistades ninguneadas por mi egoísmo y autocompasión convertida en autocomplacencia. También he conocido nuevas personas a las que aburrir con mis historias, divertir con mis ocurrencias y practicar mi empatía. Grandes re/descubrimientos.

Este mes y medio de inactividad me ha servido, además de hincharme a ver series pendientes cubierto con una manta, a valorar todo estos cambios y darme cuenta de que no se pueden quedar ahí, tengo que juntar los dedos antes de que la vida se escape. Empezaré desde ahora mismo.

Planes: seguir con el blog, acabar la novela, dejar de fumar, encontrar nuevas cosas que me hagan feliz.