Una historia que olvidar

FEDE (39 años, comercial)

Se esconde debajo del sombrero, para él no es un complemento de moda, ni una protección para su cada vez menos poblado cabello rubio, ni siquiera una prenda que le diferencia del resto del mundo. Es su disfraz, su urna, se siente desnudo sin él.

Lo encontró en una tienda de ropa usada hace cinco años. Raído y sucio.

Desde ese momento es casi imposible verle sin él. Quizá en alguna reunión familiar algún afortunado le ha visto desprotegido… y llorando.

SEBAS (17 años, estudiante)

Suele salir los fines de semana con sus amigos. Beben, desfasan, intentan ligar.

Su madre dice que es un buen chico pero muy alocado, pero está en edad de salir y trasnochar ¿quién no se ha emborrachado y hecho trastadas alguna vez cuando era joven?

FEDE y SEBAS

Fede se acerca a la barra del bar, pide una cerveza y saluda al camarero calándose un poco más el sombrero. Saca el móvil para ver la hora, tiene un mensaje. Ester le ha escrito: llegará a las doce más. “Está bien avisar que vas a llegar tarde una hora después de tenerme otra media hora, muy bien para una primera cita”, piensa.

Coge  su cerveza y se sienta en un taburete cerca de la puerta, si se cansa de esperar y decide irse le pillará más cerca.

Sebas le lleva observando desde que ha entrado, le ha llamado la atención su sombrero. El aburrimiento y el alcohol le proporcionan una genial idea. Se la comenta a sus amigos. Entre divertidos y asustados dos de ellos se acercan a Fede y empiezan a hablar con él. Mientras tanto Sebas se acerca por detrás y le arranca el sombrero. Huye por la puerta, Fede se levanta poseído por el miedo y el odio, se queda mirando a los amigos de Sebas durante un segundo y sale detrás de él.

Le persigue lo más rápido que puede. Sebas cruza la calle esquivando los coches. Escucha un claxon y un frenazo. Para en seco. Gira y ve a Fede tumbado en el suelo, debajo de las ruedas de un automóvil. Todavía tiene en sus manos el sombrero, se acerca al cuerpo inmóvil de su dueño y sin que nadie se de cuenta lo deja a su lado.