De ninguna parte. Reflexiones desde debajo de una manta.

A veces la vida se te escapa entre los dedos de la mano, la solución parece fácil y seguro que lo es: junta los dedos, las manos y no la dejes huir. Lo malo es cuando quieres hacerlo y ya no está ahí: ha resbalado silenciosamente, contando tan con sólo con su peso y nuestra pasividad  ha conseguido escabullirse.

Este post lo tenía pensado escribir hace tiempo, con el inicio del año, planteándome nuevos retos, historias, vivencias. Pero las vacaciones laborales indefinidas a las que me he visto relegado, han contagiado de inactividad a casi todos los aspectos de mi vida. Lo cierto es que creo que me ha venido bien este descanso, físico y mental.

Los que me conoceis, sabeis que el año pasado ha sido un año raro para mi.

Laboralmente: despido disciplinario, juicio que afortunadamente por fortuna no se llegó a celebrar, llegamos a un acuerdo antes, sobre la campana. Nuevo trabajo en el que he durado menos de nueve meses: la crisis y entrar recomendado por un cliente que después dejó de serlo no han sido mis mejores aliados. Estoy desencantado, la informática no es para soñadores, al menos en el mundo de las consultoras. Precisamente, mientras escribo estas líneas, me han dicho que van a hacer un nuevo ERE en mi antigua empresa.

Físicamente: mi metamorfosis. Cuarenta kilos menos. Lastima que volviese a fumar. Espero dejarlo muy pronto.

Lo más difícil: la mente. He despertado del letargo al que me he autosometido durante años, obviando mis sueños, centrándome en el trabajo, olvidando con y sin ayuda mis vocaciones, convirtiendo motivaciones en tristes desesperanzas. He recuperado la empatía, las ganas de contar historias, ese gusanillo que te machaca el estómago y que necesitamos sentir de vez en cuando para saber que estamos vivos.

Personalmente: he retomado amistades ninguneadas por mi egoísmo y autocompasión convertida en autocomplacencia. También he conocido nuevas personas a las que aburrir con mis historias, divertir con mis ocurrencias y practicar mi empatía. Grandes re/descubrimientos.

Este mes y medio de inactividad me ha servido, además de hincharme a ver series pendientes cubierto con una manta, a valorar todo estos cambios y darme cuenta de que no se pueden quedar ahí, tengo que juntar los dedos antes de que la vida se escape. Empezaré desde ahora mismo.

Planes: seguir con el blog, acabar la novela, dejar de fumar, encontrar nuevas cosas que me hagan feliz.

0 respuestas a “De ninguna parte. Reflexiones desde debajo de una manta.”

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  2. Jo p, 40 kilos??!?!? Tío, ahora que estás en paro, hazte fotos, invéntate cualquier dieta o chorrada y fórrate!!! Y sino, siempre puedes ofrecerte como modelo para falsos anuncios milagrosos de «Antes/Después»… ;p

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