Escapando de la felicidad

    Una de mis frases preferidas es la felicidad no existe, lo que existen son los momentos puntuales felices. La verdad es que no sé de dónde la he sacado, si se la escuché a alguien, la leí o se me ocurrió a mi en un momento de extrema lucidez.

    Los que se pueden decir que me conocen bien saben que he llevado esta máxima hasta las últimas consecuencias. Nunca nada es suficiente, nada dura eternamente, nada te hará disfrutar toda la vida. Quizá por eso, creo que inconscientemente me busco retos o problemas para que la felicidad no sea mi estado de ánimo de referencia.

    Algunos lo pueden considerar una virtud, otros, creo que muchos más, un defecto. Yo sólo sé que de repente, casi sin esperarlo, me encuentro con problemas que me alejan de ella. Como he dicho, la mayoría de las veces creo que es inconsciente, pero no lo voy a negar, otras veces me voy dando cuenta de que estoy cayendo otra vez y aún así sigo y sigo hasta que el problema me explota en la cara. Ya es tarde, sólo queda solucionarlo, al menos intentarlo.

    Gracias a esto me he dado cuenta que aunque todos los problemas tienen solución, no siempre es la que queremos o esperamos. Los buenos sólo ganan en las películas de Disney (en la mía el bueno soy yo).

    Quizá sufrir es lo que nos hace sentirnos vivos, no un sufrimiento como el que predican las mayoría de religiones, no la imagen del mártir en la parrilla o devorado por leones. Vivir aprendiendo aunque sea con sufrimiento.

    Después de muchos años me ha vuelto a dar por escribir, hacer lo que de verdad me gusta: contar historias. No creo que para ser un gran escritor haya que traspasar los límites como hicieron los románticos en su momento, Poe o Bukowski. Pero de lo que sí estoy seguro es que no puedes escribir si no has vivido, sufrido y disfrutando una vez resueltos los problemas… o no.

    En sí contar historias también es un reto para mi, otro problema más, cada vez que me enfrento a la página en blanco intento alimentarla de mis vivencias, de mi estado de ánimo, muchas veces acaban en la historia personas que conozco, quizá tú ahora mismo eres un personaje de la novela que estoy escribiendo, quizá ese momento en el que discutimos o nos emborrachamos y pusimos verde a alguien o intentamos solucionar el mundo a media lengua, quede plasmado.

Porque la vida no sólo es ser feliz, la vida es buscar la felicidad tantas veces como sea posible y eso sólo se consigue viviendo y fracasando.

Nota final: Tengo pensado escribir una serie corta de relatos cortos con vivencias personales a la vez que escribo la novela, más que nada por ir actualizando el blog. No creo que nadie se dé por aludido, son historias del pasado y ya no tengo relación con los demás “personajes”.

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