Novela a la vista

Ya os he comentado alguna vez que mi nueva ilusión es escribir una novela y que tenía dos ideas, una de ella está totalmente desechada por ahora. Desafortunadamente entre el trabajo y el blog no le estoy dedicando el tiempo que debería. Mi idea es tenerla acabada el año que viene y si tiene un mínimo de calidad publicarla con ayuda de Rafa. También cuento con la ayuda de Cris como correctora ortográfica.

Me gustaría que me dieseis vuestra opinión de lo poco que llevo escrito. Aquí lo tenéis:


Te va a encantar

    Estrella siempre venía a casa sobre la misma hora, hoy se retrasaba más de la cuenta, me pareció raro, hubiese llamado para decirme que llegaba tarde o que no venía a comer. La esperaba con la con la mesa puesta. Volví a llamarla: desconectado o fuera de cobertura. Por fín se escuchó como abría la puerta. Fui a su encuentro.

    – Por fin…¿Dónde te habías metido? Te he llamado unas cien veces.- Le dije mientras se dirigía a la habitación a cambiarse de ropa, intentando que no se me notara mucho mi preocupación. La seguí.

    – Ni me hables, me he dejado el móvil cargando en la oficina. Además hemos estado parados más de media hora dentro del autobús… Menudo día de mierda ¿Te acuerdas del proyecto que ya tenía casi colocado? Al final no ha salido… mierda de recortes.

    – No te preocupes, saldrá otro.- Le contesté sin mucha convicción mientras la abrazaba. La besé.

    – Sí, otro…- me sonrió.- Venga, no seas pesado y déjame cambiarme tranquila. Me estás dando calor, ve sirviendo la mesa, anda.

    La volví a besar y fui a la cocina a sacar la comida del horno.

– ¿Sabes? Hoy he pasado por delante del Niágara…- me gritó desde la habitación.

– ¿Y eso?- respondí desde la cocina.

Nos conocimos en el Niágara, un pequeño pub de barrio, ideal para tomar algo antes de salir de marcha al centro o pasar un sábado gastando lo mínimo atiborrándose de pipas y cerveza aguada. Teníamos cerca de 20 años, supongo que ella ya se había fijado en mí antes de esa noche. Me pidió un cigarro y fuego. Mientras se lo encendía me di cuenta que era la primera vez que fumaba. Lo confirmó su cara y la tos que soltó con la primera calada.

– La manifestación… Ya te he dicho: después de tenernos parados al final alguien ha pensado y han desviado el autobús, nos han dejado enfrente. Hace mucho tiempo que no vamos… Han vuelto a pintar el cartel en la pared ¿Sabes si ha vuelto Miguel?

Miguel por aquella época era uno de mis mejores amigos, su padre, el señor Miguel era el dueño. Cuando cumplió 18 años pasó a hacerse cargo del negocio. Entre Eva, su hermana y él reformaron el local, convirtiendo el bar familiar de menús del día en el Niágara. El nombre se lo puso Eva, era la película que estaban poniendo en la televisión cuando su padre les dijo que a partir de ese momento era responsabilidad suya el bar. ‘Es lo único que os puedo dejar.’ Les dijo con la solemnidad que requería la ocasión.

El novio de Eva, Alfredo, un vago redomado pero con mucho talento artístico, decoró el local: pintó miles de cuadros imitando los carteles de cine de los años 50 y 60. El motivo central de todos ellos era Marilyn. En la pared exterior, pegado a la puerta, reprodujo con una exactitud inquietante el cartel de la película que le daba nombre.

-¿Qué manifestación?- Le pregunté, intentando si no llevar la conversación a mi terreno, por lo menos evitar que el torrente de recuerdos siguiera fluyendo.- Ya está lista la comida.

– Creo que era algo de los niños esos, los que desaparecieron, pero no me hagas mucho caso, no me paré… Podíamos pasar este fin de semana y ver si está Miguel.- apareció en el comedor y se sentó, mientras le servía.

El Niágara, Miguel, niños… niños desaparecidos..

– No creo que haya vuelto, seguro que alguien lo ha alquilado y quiere aprovechar el tirón de hace años…

Hacía más 10 años que no sabía nada de Miguel, Eva o Alfredo.

– Bueno, da igual, podemos ir. Recordar los viejos tiempos ¿Y si ha vuelto Miguel?

– ¿Y si no ha vuelto? – Por nada del mundo quería volver al Niágara, ni volver a verlos..

– Si no ha vuelto, pues nada. A lo mejor lo lleva alguien conocido y puede que te deje poner alguna copa, como cuando nos conocimos. Te va a encantar.

Miguel, su hermana y su novio atendían el pub a diario, de ocho y media de la tarde que abrían hasta que conseguían hacer recordar al último borracho que tenía una casa. Los viernes, sábados y festivos les echaba una mano.

– Ya veremos, Estrella, ya veremos. Come, que se te va a quedar frío.

* * * * *

“Sólo queremos volver a verlos, sin preguntas”

  • Se cumple un mes de la desaparición.

  • La policía mantiene abiertas varias líneas de investigación.

  • Se tienen previstas manifestaciones todos lunes hasta que aparezcan los pequeños.

Redacción Local | Madrid | 14 de Junio de 2014.

La manifestación convocada por la asociación S.O.S. Niños y encabezada por Manuel García e Isabel Santiago, padres de respectivamente de Ángela y Eduardo, contó con la participación de 100 vecinos. Ésta transcurrió pacíficamente entre el colegio Miguel Severt y la Junta de Distrito de Latina. Tan sólo un grupo de participantes se enfrentó a los agentes del orden que vigilaban la marcha profiriendo insultos y reproches. Éstos fueron acusados de pasividad y falta de diligencia en el caso por los manifestantes. Afortunadamente estas quejas e insultos no pasaron a mayores.

Al final de la marcha Manuel García expresaba su agradecimiento a los vecinos que acudieron y afirmó que las manifestación continuarán todos los lunes hasta su reaparición. Preguntado sobre los motivos de la desaparición o si tenía alguna sospecha de los sucedido contestó: “Sólo queremos volver a verlos, sin preguntas”. Ángela, madre de Eduardo, no pudo hacer declaraciones debido al estado en el que se encontraba.

Cumplido un mes de la desaparición, la policía afirma que tiene abiertas varias líneas de investigación recogidas bajo el secreto de sumario.

* * * * *

El trabajo en el Niágara no me proporcionaba grandes beneficios, nunca me gustó trabajar detrás de un barra, pero me permitía cierta independencia económica, además, en aquella época Miguel y Eva eran como hermanos para mí. Para lo bueno y lo malo.

* * * * *

A mediodía, una patrulla de policía se había presentado en casa de Luis y Estrella. El inspector Suárez reclamaba la presencia de Luis para realizarle unas preguntas.

Luis, no muy sorprendido, accedió a las peticiones de los agentes y los acompañó a la comisaría.

Una vez allí, le hicieron esperar durante más de media hora. Por fin le indicaron que pasase a un pequeño despacho. Los dos agentes le acompañaron.

Sentado en su mesa, rodeado de papeles, el inspector Suárez le miró de arriba a abajo.

– Le agradecemos su colaboración. Siéntese, por favor- dijo el inspector mientras le señalaba una silla enfrente de la suya.- No le robaré mucho tiempo. Agentes, muchas gracias. Pueden retirarse.

Los agentes abandonaron la sala.

– Espero que mi colaboración sea fructífera.

– ¿Fructífera?- Suárez se rió.- Es habitual escuchar ese vocabulario por aquí.  Como seguramente sabrá, hace un mes desaparecieron unos niños que vivían cerca de usted. Estamos intentando recopilar información entre los vecinos ¿Qué me puede decir sobre el tema?

– Verá… yo trabajo en casa, apenas salgo.

– ¿Le puedo preguntar sobre su trabajo?

– Sí, sin problema. Soy arquitecto.

– Vaya, arquitecto. Se puede decir que ha progresado ¿no? Un amigo en común me dijo que era usted camarero en el Niágara. El inspector Álvarez ¿le recuerda?

* * * * *

Imposible olvidar al inspector Álvarez, un tipo alto, corpulento pero no gordo, la cabeza rapada, perilla rubia y ojos azules. Siempre trajeado aunque en Madrid cayesen los 40 grados veraniegos de rigor. Eva siempre cuando hablábamos de él lo llamaba el espía ruso.

– ¿Qué va a ser, jefe?- le pregunté la primera vez que apareció por el pub.

-¿Cuál es la especialidad de la casa?- me respondió seco, clavando la mirada en mis ojos.

– Luis, déjalo, ya atiendo yo al caballero. – Eva interrumpió.

Casi seguro que era junio, junio del 2010, lo recuerdo porque era viernes y al día siguiente tenía un examen final. Una asignatura optativa. Normalmente durante la época de exámenes no iba a trabajar al Niágara, pero Alfredo, como era habitual en él, había desaparecido días atrás, Miguel estaba fuera de la ciudad, según él por una despedida de soltero en Barcelona. Decidí no dejar sola a Eva esa noche.

Aprovechando que era el único cliente en el bar a excepción de Estrella, salí de la barra y fuí a sentarme a su lado. Siempre que hacía de camarero ella se pasaba la noche sentada en la misma mesa, debajo del cartel donde Laurence Olivier abrazaba a una espectacular Marilyn vestida de rojo mientras ella se dejaba querer, esperándome hasta que cerrábamos. Noté como la mirada del espía ruso me acompañaba.

-¡Joder!- dije mientras me sentaba.

-¿Qué te pasa? – Estrella me cogió de la mano e intentó besarme. Me aparté.

-Sabes que a Eva no le gusta.

– Ya, por eso lo hago. – me besó. – ¿Qué te pasa? Estás helado.- Me frotó la mano.

– El tipo ese. Su mirada me ha dejado mal cuerpo.


0 respuestas a “Novela a la vista”

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  2. He tardado pero aquí estoy, me gusta Paco, tienes que darnos más, a ver esos niños desaparecidos… los malos rollos que hay por ahí ocultos entre los personajes, queremos saber !!!

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