The Lizard King (epílogo)

-¿Cómo acaba la historia?- le pregunté a mi inconsciente.

-¿Qué historia?-

-La de la semana pasada, la del rey lagarto y esas polladas… Hoy parece que nos estás dormido…

-¿De verdad quieres saberlo? Eso no está en mi, lo tienes presente, es parte de tu historia.

-Nuestra historia.- Le rectifiqué.- Además sabes que me gusta verlo con otra perspectiva, aunque sea la tuya…

-Sí, sí, nuestra historia… ¿Tienes tabaco de sobra?

-Y cocacola ligth.

-Pues vamos a por ello…

 

Continuaste participando en el taller y manteniendo el contacto telemático con María, Ana y Pilar. Nunca volvisteis a hablar de esa noche: lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas.

    No volviste a ganar, en realidad solo participaste un par de veces más, tus musas no estaban muy inspiradas. Esas dos participaciones son “Recuerdos” y “Peces de colores”. No recibieron buenas críticas pero tampoco malas. No estabas muy orgulloso de ellos, ya escribias por compromiso.

    En el taller empezaron a haber tiranteces entre algunos miembros y se crearon dos grupos, tú te mantuviste aparte, no era tu guerra. María y Ana se distanciaron por ese motivo. La gente empezó a dejar de participar y organizador decidió dar por acabado el taller.

Así acabó tu segundo intento de ser escritor.

 

-¿Qué más pasó?- le pregunté inquieto.

-¿Con qué?

-Con Ana, María, Pilar… conmigo..

– Ah, bueno eso.

 

Ana dejó el taller de las primeras y ya no volviste a saber nada de ella. Si seguiste en contacto con María y Pilar.

Un día te llegó un sms de Pilar: “Entonces el viernes a las 21:00 en la Plaza de Santa Ana, Ok?” Te pareció raro puesto que no habíais hablado de quedar. Al rato llegó otro de María: “Ok, allí nos vemos”. Tú flipabas. Llamaste a Pilar y te lo aclaró todo: su móvil se “había vuelto loco” y reenvió todos los mensajes que tenía en “mensajes enviado”, el que llegó a María y a ti correspondía a la otra vez que quedasteis. María supuso que Pilar y tu lo habéis hablado y por eso contestó que vale. Al final, después de toda la confusión quedasteis.

Otra noche de alcohol y penas. Tampoco recuerdas mucho, solo sabes que a partir de ese día no María desapareció de tu vida.

El contacto con Pilar si se mantuvo, quedabais regularmente los dos solos. Como amigos, solo como amigos.

Tú seguías mal en el trabajo, seguías sin soportar a esa panda de hijos de puta que tenía como jefes/compañeros. Ya no podías más, llegaron los aumentos de sueldo, sí, antes existían esas cosas, y el tuyo fue normal. Genial, ya tenías excusa para buscar otro trabajo.

Empezaste a buscar, hiciste unas cuantas entrevistas, pero Pilar, que sabía que estabas buscando, te puso en contacto con un antiguo jefe suyo que buscaba un perfil muy parecido al tuyo. La entrevista con él salió muy bien. La del cliente donde irías si te contrataban también. Te tocó esperar la respuesta más de un mes pero al final conseguiste el trabajo, gracias a Pilar. Económicamente muy bien, 6000 € más al año, subida de categoría y en Madrid, no en un pueblo a más de una hora de viaje. Ganabas en todo.

Tu empresa y el cliente intentaron que te quedases, el cliente no era tonto, no te soportaba pero les sacabas el trabajo, hacías todas las horas que fueran necesarias y solicitaron a tu empresa que igualasen la oferta de tu nueva empresa. Dijiste que no.

Cinco años y medio estuviste en la nueva empresa, en distintos proyectos, hasta que este marzo te hicieron un despido disciplinario, pero eso es otra historia y será contada en otro momento.

Seguiste quedando con Pilar, más o menos regularmente. Empezaste a sentir algo por ella. Siempre habías sospechado que le gustabas pero tú antes siempre tenías la cabeza en otras.

Un día tomando unas cervezas en una terraza la plaza de Santa Ana con ella, se acercó un chico. Todavía recuerdas la cara que se le quedó a Pilar, totalmente desencajada. Se presentó y se sentó con vosotros. Era un amigo de la universidad, según me contaron habían estado tomando ese mismo día algo antes de que Pilar quedase conmigo y casualidades de la vida al volver a casa nos había visto y se acercó a saludar. Obviamente no te lo creíste.

Lo demás vino rodado, quedasteis más veces, fuisteis al cine un par de veces (“Indiana Jones y la calavera de cristal” y “Batman. El caballero oscuro”). Y un día decidiste lanzarte…

Error. Como amigos genial. Vamos a darnos un tiempo antes de volver a quedar, etc.

No has vuelto a quedar con ella, la has visto un par de veces cuando los dos trabajabais cerca, en pleno centro de Madrid. Conversación triviales y unos a ver si quedamos y nos contamos. Hasta hoy.

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