The Lizard King (primera parte)

-¿Por qué escribo?- Le pregunté a mi inconsciente mientras me encendía un cigarro.
– ¿Yo qué sé? Lo sabrás tú que eres quien escribes, dame otra calada y vamos a ver el fútbol.
-No lo sé, tiene que venir de ti, tu me obligas- le acusé-, soy tu prisionero.

-Lo sabes, escribes porque te gusta contar historias, siempre te ha gustado. También está tu ego, te gusta que la gente te lea y te sientes bien cuando te dicen que les gusta.

-Sí, sí, eso lo tengo más o menos claro.- le respondí.- ¿Pero porqué he vuelto a escribir después de tantos años? ¿Por qué estoy escribiendo ahora en lugar de ver a la selección?

-Ahora no lo sé ¿pero te acuerdas de anterior vez que empezaste a escribir? ¿Hace unos cinco años?

– El taller…

-Sí, el taller ¿Pero por qué escribiste de nuevo después de tantos años?- me empecé a sentir incomodo.- Tienes tiempo, tabaco y cocacola. ¿Quieres que lo recordemos? ¿Quieres que lo recupere para ti?

-No… ¡Gol de Sergio Ramos! Vamos a ver el partido.

-No, ahora me escuchas, lo siento, has empezado tú, además será divertido.

Asentí sin muchas ganas.

-Siempre te ha gustado escribir, como te he dicho antes contar historias, juntar palabras… pero eso lo sabes tú mejor que yo. Tu problema, uno de ellos, es la pereza, te cuesta ponerte. Lo habías intentado, escrito algunas cosas, con mayor o menor calidad. Siempre con alguna idea para contar ¿te acuerdas de esa novela de la que tenías hasta el título? Las nieves, pero la vaguería te puede.

Y te pudo hasta que la conociste a ella, sí, otra ella ¿Te acuerdas? Una chica morena, alta, gótica, bastante rara. Trabajabais juntos. Ella quería ser escritora, escribía bien.

-Penalty, joder lo ha fallado.- interrumpí.

-¿Estamos a lo que estamos? Tenía los mismos gustos que tú: cine de terror y gore, fantasía en general, música de los sesenta, setenta… punk, heavy, gótico en general.

-Sí, María.

-Sí, esa misma. Congeniabais bien, además como trabajabais a tomar por culo, tú te acoplabas a su coche a la vuelta siempre que podías, como vívia en el centro de Madrid luego no te costaba nada llegar a tu casa en cercanías, así te ahorrabas más de media hora de viaje.

-Me aburro…

– Joder, además el partido está en el descanso. Sigo, y no seas pesado. Ella participaba en un taller literario online. Algo no muy grande, con amigos. Cada mes había que escribir un relato de no más de dos páginas tomando como referencia un tema elegido por el ganador del mes anterior. Un mes ganó ella y te pidió un favor, pero no el favor que tú le querías hacer ¿no?

-Esto…

-Venga, a mi no me puedes engañar, te ponía y bastante. Todavía recuerdo cuando te dijo eso de “yo ligo mucho porque la chupo de puta madre”. ¡Qué cara se te quedó! Volviendo al favor: como le comentaste que a ti te gustaba escribir y que habías escrito hace tiempo, te pidió que te apuntaras al taller, cada vez participaba menos gente y no quería que durante su mes el concurso quedase desierto por falta de participantes.

-Sí, es verdad y me apunté y convencí a una amiga para que también lo hiciera.

– Y te gustaba, digo escribir, lo otro estaba claro. Incluso un mes ganaste ¿Te acuerdas?

-Sí, con “Se busca papa noel para el polo sur”.

-El partido se está poniendo interesante, que grande Casillas, ¿dejamos el resto de la historia para mañana?

-Me acabo de acordar de la novia de rey lagarto.

-Sí, de eso hablamos mañana ¿Ok?

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– Me metí en el heavy metal para que me chuparan la polla. Ahora sigue siendo importante, pero también hay otras cosas

(Blackie Lawless, W.A.S.P.)

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